Con el paso del tiempo, he asistido muy de cerca al cambio continuo que experimenta la web. La web, esa red concebida por Tim Berners-Lee hace unos 17 años, pensada para compartir información de forma libre y desinteresada, que no para vender pu…etas, vilipendiar personas y todas las cosas que se hacen hoy en día. No discuto aquí que haya sido un cambio necesario, un “camino escrito” (gracias al cual, todo sea dicho, comemos mi familia y yo cada día), ni pongo siquiera en tela de juicio que pueda ser bueno o malo, o mejor o peor. Es solo que, a veces, me pregunto cosas. Será por esa pizca de idealismo que aún me queda (muy a pesar de los años) el que se me encoja el corazón al ver (¿sentir?) que la idea primigenia de la web se pierde día a día (y ni sueño queda ya de que prime sobre el resto, sino tan solo de que se mantenga).

Pero (y siempre hay un “pero”)… pasan los días, todo el tiempo, y, a veces, me encuentro con sitios que me roban sonrisas, creados en la idea primigenia aunque “aggiornados” convenientemente. Es el caso de Instructables: step-by-step collaboration, un sitio muy simpático en el que gente común (como tú o como yo) comparte sus conocimientos particulares sobre cómo hacer las cosas más dispares (y bastante extrañas en algunos casos). Podemos encontrar, por ejemplo, cómo hacer un “peluche-mando a distancia”, o cómo hacer daguerrotipos, o una capa para lluvia de una bolsa de basura, o un cubo de Rubik de acrílico magnético, y 1626 cosas más (y creciendo). La gran mayoría de los tutoriales están explicados magistralmente con el sistema de “paso a paso” y gran profusión de fotos por lo que, en muchos casos, ni siquiera es necesario leer las explicaciones (en inglés). Realmente, muy recomendable para pasar el rato maravillándose con la inventiva de la gente.

Eso, que de vez en cuando no viene nada mal una sonrisa (o dos), ¿no?